martes, 25 de noviembre de 2008

TYPS 11. Crisis Financiera y Cooperación Externa

Durante el pasado mes se desató una serie de alarmas sobre la inminencia de una crisis financiera, y la anticipación de recesiones en los países desarrollados. La consecuencia inmediata ha sido el congelamiento de fondos para crédito, y los gobiernos han empezado a colocar recursos a sus respectivos sistemas bancarios, para impedir que se detenga la inversión, caiga el empleo, se contraiga el consumo, y así se concrete la profecía de recesión. Exploramos aquí el alcance de la crisis y algunas repercusiones previsibles en el monto y la distribución regional de los fondos bilaterales y multilaterales de cooperación internacional.
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La crisis no ha llegado

Escena primera: Crisis energética global. El primer anuncio de una crisis global llegó con el aumento sostenido de los precios del petróleo, desde el inicio de la guerra en Irak, pero particularmente a partir de junio de 2007, cuando el barril de crudo aumentó rápidamente de USD 68 a USD 135. El precio mundial del crudo no tiene precedentes, y la crisis es mayor que la del embargo en la guerra de Yom Kippur, la revolución iraní, la guerra entre Irak e Irán y la guerra del Golfo en los noventas.
¿Qué elementos nuevos hay en esta crisis? Lo primero es la disminución de las reservas de petróleo. El billón de barriles que quedan, al consumo de 77 mil barriles al día, pueden durar 36 años a lo sumo. De ese total, dos tercios están en el Oriente Medio y el tercio restante en países de África, Norte y Suramérica, Europa y el Extremo Oriente.
Por otra parte, el consumo está aumentando más rápido que la producción, debida en parte a la expansión económica de China e India, así como la industrialización creciente de los países del tercer mundo. El desbalance se debe también a las limitaciones para aumentar la producción en Arabia Saudita, donde está al máximo, en Rusia, donde ha venido cayendo, en Nigeria, donde hay conflicto armado, y en Irak donde romper los oleoductos es una forma de protesta por la ocupación.
En una gran medida, los incidentes reales o figurados están desatando una gran especulación sobre el precio futuro del petróleo, el cual genera las presiones alcistas sobre los precios actuales, y éstos se trasladan al resto de mercancías, y entre los más afectados cabe citar los alimentos.

Escena Segunda: Crisis global de alimentos. El precio global de los alimentos, según un informe del Banco Mundial, aumentó 83% en los últimos tres años, y según la FAO, sólo en los últimos nueve meses creció un 45%. Para marzo de 2008, el precio mundial del trigo era 130% más alto que el año anterior, la soya, 87% más alto, el arroz, 74% y el maíz, 31%.
A principios de septiembre de 2007, el precio mundial del trigo superó los USD 400 por tonelada, sin precedentes en la historia. Este precio es el doble del promedio de los últimos 25 años, y contrario a todos los precedentes, no sucedió por una cosecha escasa, sino coincidió con una cifra récord en la producción de granos.
Al parecer, al aumentar el ingreso en países en desarrollo, principalmente en China e India, se ha acelerado la demanda de carne. La demanda aumenta porque se necesitan tres libras de cereal para producir una de cerdo, y ocho para una de res. También es clave el uso de cereales para producir combustible; un tercio de la cosecha de maíz en Estados Unidos, el mayor exportador de maíz en el mundo, se destinó a producir etanol. Sin embargo, con el maíz necesario para llenar el tanque de una camioneta agrícola se puede alimentar a una persona por un año.
Al parecer, el futuro no va a ser mejor. El cambio climático ha provocado que las estaciones sean menos predecibles, que los desastres ambientales sean más frecuentes y las pérdidas de cosechas más cuantiosas. Al mismo tiempo, para el 2050 el mundo tendrá 9 mil millones de habitantes, lo cual representa una enorme presión sobre la demanda, la producción y los precios de los alimentos.

Escena Tercera: Crisis financiera. Los mercados financieros del mundo están tambaleando, y los gobiernos de los países desarrollados están trasladando recursos al sistema bancario para evitar su derrumbamiento. ¿Qué está sucediendo? ¿Qué se puede esperar? El problema surgió cuando las regulaciones financieras permitieron que las casas se utilizaran como medio de inversión especulativa, comprando por un margen del valor y vendiéndolas por el margen de ganancia, comprando más con esas ganancias y volviéndolas a vender. Los precios de las casas comenzaron a subir, y con ello las ganancias de los que habían comprado, así que muchos sacaron préstamos sobre esas casas que no habían pagado, pensando que quien comprara la casa pagaría el préstamo. Los bancos querían una tajada, y empezaron a ofrecer préstamos pagando sólo el interés (menor al 5%) a plazos de hasta 30 años, con hipotecas a tasa variable, y con reglas muy relajadas de otorgamiento de préstamos. Los que tenían mal crédito o ingreso muy bajo, simplemente pagaban una tasa más alta de interés. Entonces Wall Street notó la espuma que crecía en el sector inmobiliario, un sector que siempre tiene plusvalía y cuenta con la garantía de ladrillos y cemento. Empacaron las hipotecas en bolsas de inversiones derivadas y lograron movilizar gran cantidad de recursos hacia esa “inversión segura”.

Pero los precios de las casas dejaron de aumentar. Y los propietarios que esperaban que los precios subieran para vender con ganancia, decidieron, por cientos de miles a la vez, vender mientras todavía era posible sacar algún margen. Pero al hacerlo en conjunto, sobreabundó la oferta de casas, y la demanda se secó. Entonces se desplomaron los precios de las casas. La gente no podía vender, y el plazo para que las tasas ajustables empezaran a aplicar (subiendo el interés de las hipotecas) se estaba agotando. Entonces los bancos empezaron a exigir el pago de capital o la entrega del bien. La gente se vio ante la disyuntiva de perder su casa o intentar pagarla, aunque estaba por encima de sus medios. Las inversiones derivadas de Wall Street para entonces carecían totalmente de valor, y los bancos que colocaban hipotecas en el mercado secundario no podían vender las casas a un precio que pagara el capital obtenido para dar en préstamo.
El mercado secundario es clave en la economía, porque cuando se otorga un préstamo a veinte años se debe esperar ese plazo para recuperar la liquidez; los bancos que compran las hipotecas (mercado secundario) devuelven la liquidez para que los préstamos hipotecarios y el crédito en general sigan fluyendo a la economía. Pero los bancos en el mercado secundario dejaron de comprar hipotecas, y el crédito se paró.
Solo en Estados Unidos, el gobierno ha aprobado la entrega de USD 700 mil millones a los bancos para que se reactiven las operaciones de crédito. Esta cifra equivale a multiplicar por 10 el PIB de Guatemala. El plan de Reino Unido consiste en una inyección de GBP 50 mil millones; España creará un fondo de emergencia de entre EUR 30 y EUR 50 mil millones. Rusia aportará USD 37 millones a los bancos controlados por el Estado.
La acción de los gobiernos de los países desarrollados representa una amenaza y una advertencia a la vez. Por una parte, esa contracción de los recursos públicos va a implicar recortes, especialmente en la cooperación al desarrollo, y por otra, sugiere que cuando la crisis se traslade hacia los países en vías de desarrollo, va a tener unas dimensiones y consecuencias difíciles de afrontar por la población más vulnerable.

El recorte de recursos de cooperación para el desarrollo

El análisis histórico indica que los países desarrollados afrontan las crisis por medio de recortes drásticos en la ayuda humanitaria y la cooperación al desarrollo. Obviamente eso no resolverá su problema: la suma de la cooperación al desarrollo de los 25 países de la OECD totaliza USD 80 mil millones al año, algo más del 11% de lo que solamente Estados Unidos trasladó a su sistema financiero. Las crisis de Finlandia, Noruega y Suecia en 1991, y la de Japón en 1990 provocaron un descenso en los niveles de ayuda, que se recuperó en 6-9 años para Noruega y Suecia, pero para Japón y Finlandia, todavía no han alcanzado el nivel previo.
En el caso presente, lo dramático es que el drenaje de recursos es internacional, global y masivo, del lado de los países desarrollados, y esa sequía de recursos se sumará a las penurias de los países en desarrollo por el alza en los precios de los alimentos y los combustibles, la contracción del comercio con países desarrollados (previsible) y el encogimiento de capitales de inversión y recursos de crédito (también previsible) en el corto plazo. Aunque el Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-Moon ha pedido a los países que mantengan sus compromisos de apoyo, cuando menos respecto a las metas del milenio, la crisis de los alimentos y el cambio climático, lo más probable es que el flujo de recursos disminuya.
La alarma ha cundido entre otras organizaciones humanitarias como Oxfam, Care International y la Cruz Roja, quienes plantean escenarios de recorte de fondos. El director ejecutivo de ONUSIDA, Peter Piot, el aumento de la pobreza puede disparar los factores que favorecen el contagio, y esto aunado al incremento en los precios de los insumos de la atención puede chocar contra la reducción de fondos que fueron prometidos en mejores circunstancias, pero que será difícil honrar en los próximos meses.

La ayuda principio a menguar desde la primera de estas crisis. El incremento de los precios del combustible hizo impagables los costos de transporte de los alimentos donados. Después vino el aumento de los precios de los alimentos, y ahora se entrega mucha menos comida con los mismos fondos; de hecho, los donantes se están retirando de la ayuda en alimentos. Por otra parte, quienes analizan el comportamiento de la inflación causada por los precios de los combustibles y los alimentos, pronostican que toda la ayuda disminuirá a partir de este año, y no solo la de alimentos donados. El recorte de fondos públicos por la crisis financiera solamente confirmará y profundizará la tendencia.

La crisis que está por llegar

Aunque el Banco Mundial y el Fondo Monetario han ofrecido poner a disposición un “amplio rango de recursos” para ayudar a los países a impedir la expansión de la crisis a sus economías, el descenso de los recursos de inversión, aunado al aumento generalizado de precios y la previsible baja en las exportaciones, puede converger en un colapso económico en los países en desarrollo. El Banco Mundial también anunció un mecanismo de financiamiento rápido por USD 1.2 mil millones para dar ayuda inmediata a los países que necesitan mitigar el impacto de los altos precios de los alimentos sobre los pobres, con USD 850 millones ya aprobados o en trámite.
En el despliegue de escenarios estratégicos en la salud, la educación, la seguridad pública, la alimentación y la gobernabilidad de Guatemala, deben introducirse los ingredientes de la crisis en formación, a partir de las repercusiones del contexto internacional. Una acción inmediata consiste en desarrollar un marco de monitoreo para el seguimiento a nivel municipal de las variables claves en las cuales pueden medirse las repercusiones sociales, económicas y sanitarias de la crisis.
Para el mediano plazo, es importante plantear el objetivo estratégico de fortalecer los sistemas alimentarios locales, pues al fortalecer la capacidad de producción y distribución de alimentos en diferentes regiones se reduce la vulnerabilidad a los precios internacionales, se tiene un menor impacto de los precios del transporte de alimentos, y se enlaza este objetivo con el desarrollo rural, la seguridad alimentaria, la tecnificación agrícola y el control de los precios. Pero esta materia requiere otro TIPS.

Fuentes consultadas

1. WTRG Economics (2008). Oil Price History and Analysis (Updating). Disponible en línea: http://www.wtrg.com/oil_graphs/oilprice1947.gif
2. University of South Carolina. World Petroleum Reserves and Consumption. Department of Geology. Disponible en línea: http://strata.geol.sc.edu/petroleum-reserves-consum.html
3. Holt-Gimenez E y L Peabody (2008). From food rebelions to food sovereignty: Urgent call to fix a broken food system. Institute for Food and Development Policy.
4. The Economist, Cheap no more. De la edición impresa de The Economist. 6 de diciembre de 2007. Disponible en línea: http://www.economist.com/displaystory.cfm?story_id=10250420
5. Scripps TV Station Group (2008) The Financial Crisis Explained: How Did We Get Here? Disponible en línea: http://www.kypost.com/mostpopular/story.aspx?content_id=fbb5ac95-bcd1-4493-bab6-b3cf58a19377
6. FINFACTS Team (2008) Global Financial Crisis: UK and Spain move to protect their banks. Disponible en línea: http://www.finfacts.com/irishfinancenews/article_1014920.shtml. (Oct 8, 2008 - 4:21:46 am)
7. Roodman, D (2008) History says financial crisis will suppress aid. Disponible en línea: http://blogs.cgdev.org/globaldevelopment/2008/10/history_says_financial_crisis.php (Oct 13, 2008).
8. Casier, P (2008) After the global financial crisis comes the global humanitarian crisis? http://www.opednews.com/articles/After-the-global-financial-by-Peter-Casier-081011-986.html
9. Kaisernetwork (2008) Global Financial Crisis Could Harm HIV/AIDS Funding. http://www.emaxhealth.com/2/53/25943/global-financial-crisis-could-harm-hiv-aids-funding.html
10. The Road to the Horizon (2008). The new global food crisis: a perfect storm. Disponible en línea: http://www.theroadtothehorizon.org/2008/02/news-perfect-storm-global-food-crisis.html
11. Deutsche Presse-Agentur (2008) Poor countries face “most serious” impact from financial crisis. Disponible en línea: http://www.monstersandcritics.com/news/business/news/article_1436485.php/Poor_countries_face_&quotmost_serious%22_impact_from_financial_crisis_
12. Xin Hua News Agency (2008) WB, IMF: Developing countries could suffer serious consequences of financial crisis. Disponible en línea: http://en.chinagate.com.cn/wb/2008-10/13/content_16602582.htm